Algo que llevo trabajando en la última semana es abriéndome a recibir el amor a través de permitirme sentir todos mis sentimientos para mejorar la relación conmigo misma y recuperar la comunicación con mi Llama Gemela. He estado buscando lugares en mi consciencia que llevaba mucho tiempo evitando sentir, evitando entrar ahí a escuchar qué era lo que tenían que decirme, qué emociones tenía ahí reprimidas.

Una de ellas era la rabia y la frustración que sentía contra Dios. Creía que cuando yo le pedía algo, Dios nunca me lo daba. En realidad, esas partes de mí no veían que Dios sí me escuchaba pero para que pueda conseguir mis deseos primero debo quitar todos los bloqueos que me mantienen alejada de ellos. Necesito alinearme primero con mi deseo para poder manifestarlo después en mi realidad y elevar mi vibración. Cuando había quitado varios bloqueos centrales de rabia y frustración, empezó a aparecer mucha energía de control. Eran partes de mi consciencia que sentían que no podía fiarme de nadie, más que de mí misma. Era esa parte que carga con todo ella sola y no se deja ayudar. Eso impedía que me abriera a recibir.

Después de varios días sanando por mi cuenta, llegó mi sesión de coaching, así que pedí a mi coach que me ayudara a profundizar en lo que había estado trabajando. Ahí es cuando tuve mucha más claridad. Empecé a liberar muchos más sentimientos reprimidos y Cristina me ayudó a ver que una parte de mí estaba cerrada a recibir. Por eso cuando pedía, sentía que todo me estaba costando el doble de esfuerzo. Al reclamar apoyo, no me estaba permitiendo recibir ese apoyo. Cuando hablé con esa parte de mí y sentí que finalmente me escuchaba y se abría, pude sentir una ola de amor recorriendo mi cuerpo y mi aura. Cristina me ayudó también a conectar ese amor que Dios tenía para mí, en la conexión con mi Llama Gemela, por lo que sentí fluir mucho más la comunicación y el amor con él.

Después de mi sesión, me sentí mucho más ligera y liviana. Sentí que había liberado una carga importante en mi mente, mi cuerpo y mi consciencia. Y aunque sé que todavía quedan capas, sé que se irán presentando y surgiendo en su debido momento. Todo siempre está perfectamente guiado. Y aunque creí que, después de descansar de la sesión, dejaría de sentir ese amor que tiene Dios para mí, rodeándome, no ha sido así. Esta mañana al levantarme, me he sentido más amada que nunca, maravillada de todo el amor que tenía Dios para mí y que no me estaba permitiendo recibir. Es seguro abrirme a recibir el amor. Este trabajo sí que funciona y tiene resultados muy reales en tu vida y en tu realidad. Sólo tienes que tener el valor de probarlo por ti mismo.

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